domingo, 12 de febrero de 2012

POEMAS DE AMOR PARA EL DÍA DE SAN VALENTÍN

      El próximo martes 14 de febrero se celebra la festividad de San Valentín, el día de los enamorados.  Tal vez os hayáis preguntado alguna vez quién era San Valentín y por qué se le relaciona con el amor. Pues preparaos a conocer su historia:

     San Valentín fue un sacerdote cristiano que vivió en la Roma del siglo III, época en la que el cristianismo era perseguido. En este periodo se prohibía el matrimonio de los soldados porque se creía que los soldados casados rendían menos en el campo de batalla que los solteros. Entonces, San Valentín decidió casar a las parejas bajo el ritual cristiano en secreto. El 14 de febrero, San Valentín moriría ejecutado.


    San Valentín se ha convertido en el patrón de los enamorados que en este día intercambian regalos: flores, postales, poemas de amor y otros presentes para manifestar su amor. Y es que el amor mueve el mundo y ha sido y sigue siendo un tema presente en la literatura. Como homenaje a todos los enamorados y a todas las personas de buenos sentimientos, os dejo una selección de poemas amorosos, comenzando nuestro recorrido con las jarchas, poemillas breves de tema amoroso que son el primer testimonio escrito de la lengua romance. Sus versos están puestos en boca de una mujer enamorada que se queja por la ausencia del amigo, teniendo como principales confidentes a su madre o a sus hermanas:
                                          
Vayse meu corachón de mib
Vayse meu corachón de mib;
ya Rab, ¿si se me tornarad?
¡Tan mal meu doler li-l-habib!;
enfermo yed, ¿cuánd sanarad?
(Mi corazón se me va de mí.
¡Oh Señor! ¿acaso regresará?
Es tan grave mi dolor por el amado!
[Mi corazón] está enfermo, ¿cuándo sanará?)
Garid vos, ¡ay yermaniellas!
¡com contenir a meu male!
Sin el habīb non vivireyu;
advolarey demandare.
(Decid vosotras, ¡ay hermanillas!, 
¡cómo resistir a mi pena!
Sin el amado no podré vivir;
volaré en su busca.)
      La lírica gallego-portuguesa seguirá la línea amorosa con las famosos canciones de amigo, poemas en los que la voz femenina muestra sus deseos amorosos con tono apasionado, utilizando recursos retóricos (paralelismos, símbolos...) para enfatizar la intensidad del sentimiento. Una de las canciones de amigo más conocida es esta de Martín Códax, "Ondas do mar de Vigo" en la que la impaciente enamorada pregunta a las olas del mar de Vigo (símbolo de la pasión amorosa) por el paradero de su amante:
                                    Ondas do mar de Vigo,                                 Olas del mar de Vigo,
se vistes meu amigo?                                    ¿habéis visto a mi amigo?
E, ay Deus, se verrá cedo?                            ¡Ay Dios! ¿Vendrá pronto?
Ondas do mar levado,                                    Olas del mar levantado,
se vistes meu amado?                                   ¿Habéis visto a mi amado?
E ay Deus, se verrá cedo?                             ¡Ay Dios! ¿Vendrá pronto?
Se vistes meu amigo,                                     ¿Acaso habéis visto a mi amigo,
o por que eu sospiro?                                     aquél por quien yo suspiro?   
E ay Deus, se verrá cedo?                             ¡Ay Dios! ¿Vendrá pronto?
Se vistes meu amado,                                    ¿Habéis visto a mi amado,
por que ei gran cuidado?                                por quien tengo gran cuidado?   
E ai Deus, se verrá cedo?                              ¡Ay Dios! ¿Vendrá pronto?




   Y la lírica tradicional castellana, nos ha dejado bellas composiciones poéticas relacionadas con el amor:

Lindos ojos habéis , señora,
De los que se usaban agora.
 Vos tenéis los ojos bellos
Y tenéis lindos cabellos,
que matáis, en sólo vellos,
a quien de vos se enamora.
Lindos ojos habéis, señora,
De los que se usaban agora.
              ***

En la fuente del rosel,
lavan la niña y el doncel.
 En la fuente de agua clara,
con sus manos lavan la cara
él a ella y ella a él:
lavan la niña y el doncel.
En la fuente del rosel,
lavan la niña y el doncel.
            ***
Malferida iba la garza
Enamorada:
Sola va y gritos daba.
Donde la garza hace su nido,
ribericas de aquel río,
sola va y gritos daba.
Al alba venid, buen amigo,
al alba venid.
Amigo el que yo más quería,
venid al alba del día.
Amigo el que yo más amaba,
venid a la luz del alba (...)


     Pero fueron los trovadores los que llevaron el sentimiento del amor a la máxima expresión. La poesía del amor cortés procedente de Provenza consideró a la mujer como un ser superior, frío e inalcanzable pero sublime. El poeta ponderará su sufrimiento y mostrará su vasallaje hacia esa amada-enemiga a la que canta en sus versos.




    Influido por la poesía provenzal, el marqués de Santillana creará sus famosas pastorelas ,  poemas que nos muestran el encuentro de un caballero con una pastora en un entorno embellecido y estilizado como se aprecia en esta serranilla:
             Moza tan fermosa                   
non vi en la frontera
como una vaquera
de la Finojosa.
     Faciendo la vía          
del Calatraveño
a Sancta María
vencido del sueño
por tierra fragosa
     erdí la carrera,          
do vi la vaquera
de la Finojosa.
En un verde prado
de rosas y flores
   uardando ganado    
con otros pastores,
la vi tan graciosa
que apenas creyera
que fuese vaquera
  de la Finojosa.          
Non creo las rosas
de la primavera
sean tan fermosas
nin de tal manera,
  fablando sin glosa          
si antes sopiera
de aquella vaquera
de la Finojosa.
Non tanto mirara
    su mucha beldad,          
porque me dejara
en mi libertad.
Mas díjele: “Donosa
(por saber quien era)
    ónde es la vaquera   
de la Finojosa...?”
Bien como riendo,
dijo: “Bien vengades;
que ya bien entiendo
   lo que demandades: 
non es deseosa
de amar, nin lo espera,
aquesa vaquera
de la Finojosa”.


   También nuestro Romancero nos ha dejado bellas composiciones amorosas, como el Romance del Conde Olinos, que nos muestra que el amor verdadero entre dos enamorados acaba venciendo todos los obstáculos. Escuchad la versión musical de este romance con voz de Joaquín Díaz:


     Y en este recorrido poético-amoroso no podemos olvidar a los grandes poetas del Siglo de Oro Español como el genial Lope de Vega, que vivió con intensidad el amor y expresó en su poesía sus sentimientos amorosos. Su lema "amor y poesía cada día" estuvo presente durante toda su vida. En el soneto que tenéis a continuación, el "Fénix de los ingenios" nos presenta la naturaleza contradictoria del amor, ya que unas veces nos proporciona alegrías pero otras nos conduce al desengaño.Y una auténtica declaración de amor la encontramos en otro soneto muy conocido, en esta ocasión de Francisco de Quevedo, "Amor constante más allá de la muerte":


Desmayarse, atreverse, estar furioso,                  Cerrar podrá mis ojos la postrera
áspero, tierno, liberal, esquivo,                            sombra que me llevare el blanco día,
alentado, mortal difunto, vivo,                              y  podrá desatar esta alma mía
leal, traidor, cobarde y animoso;                          hora, a su afán ansioso lisonjera; 
no hallar fuera del bien centro y reposo,               Mas no de esotra parte en la ribera   
mostrarse alegre, triste, humilde altivo,                 dejará la memoria, en donde ardía:
enojado, valiente, fugitivo,                                    Nadar sabe mi llama el agua fría,  
satisfecho, ofendido, receloso;                              y perder el respeto a ley severa.
huir el rostro al claro desengaño,                          Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
beber veneno por licor suave,                              Venas, que humor a tanto fuego han dado,  
olvidar el provecho, amar el daño;                       Médulas, que han gloriosamente ardido,
creer que un cielo en un infierno cabe,                  Su cuerpo dejará, no su cuidado;  
dar la vida y el alma a un desengaño:                    serán ceniza, mas tendrá sentido;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.                   polvo serán, mas polvo enamorado.
                          Lope de Vega.                                          Francisco de Quevedo


   Posteriormente, los románticos vivieron el amor con frustración porque su ideal amoroso, sus deseos, eran incompatibles con la realidad. No obstante, tenemos poetas como Gustavo Adolfo Bécquer que nos mostró  una visión positiva del amor, reflejada en sus Rimas, obra en la que también están presente la desilusión y el desengaño amoroso. Podéis leer ahora algunas de las poesías más conocidas de este gran poeta:

                                    
 Los invisibles átomos del aire                              Besa el aura que gime blandamente
en derredor palpitan y se inflaman,                       las leves ondas que jugando riza;
el cielo se deshace en rayos de oro,                     el sol besa  a la nube en Occidente,
la tierra se estremece alborozada,                        y de púrpura y oro la matiza;
oigo flotando en alas de armonías                        La llama se desliza, 
rumor de besos y batir de alas,                            y hasta el sauce inclinándose a su peso,
mis párpados se cierran... ¿Qué sucede?             al río que le besa, vuelve un beso.  
- ¡Es el amor que pasa!
             ***                                                                            ***

Hoy la tierra y los cielos me sonríen;                    "¿Qué es poesía?", dices mientras clavas
hoy llega al fondo de mi alma el sol;                      en mi pupila tu pupila azul.
hoy la he visto..., la he visto y me ha mirado...       "¿Qué es poesía?¿Y tu me lo preguntas?  
¡Hoy creo en Dios!                                                 Poesía... eres tú.         

                                                                             
                                                                              AMOR ETERNO

Podrá nublarse el Sol eternamente;
podrá secarse en un instante el mar;
podrá romperse el eje de la Tierra
como un débil cristal.

¡Todo sucederá! Podrá la muerte
cubrirme con su fúnebre crespón;
pero jamás en mí podrá apagarse
la llama de tu amor.


     Una rima muy conocida de Bécquer es la de "Volverán las oscuras golondrinas" de la que os dejo la versión musical con voz de Alberto Cortez:

    Dentro de la corriente del Modernismo, destaca la poesía de la uruguaya Juana de Ibarbourou. Sus poemas son un canto al amor, una invitación a disfrutar con intensidad la experiencia amorosa, mostrando una  recreación personal del tópico del "Carpe diem", como se puede apreciar en el siguiente poema:

     LA HORA

Tómame ahora que aún es temprano
Y que llevo dalias nuevas en la mano.
Ahora que tengo la carne olorosa
Y los ojos limpios y la piel de rosa.


Después... Ah, yo sé
Que nada de eso más tarde tendré!

Que entonces inútil será tu deseo
Como ofrenda puesta sobre el mausoleo
Hoy, y no más tarde. Antes que anochezca
Y se vuelva mustia la corola fresca.

Hoy, y no mañana. ¡Oh amante!¿ No ves
  Que la enredadera crecerá ciprés?


         El amor también tuvo su expresión poética en los autores de la Generación del 27, entre los que destacaron Pedro Salinas y Vicente Aleixandre.
     La concepción amorosa de Salinas es claramente antirromántica y en su obra La voz a ti debida nos muestra a la amada, no como enemiga, sino como confidente. El amor no genera frustración sino que es una fuente de alegría que da sentido a la vida:


                                           
Qué alegría, vivir
sintiéndose vivido.
Rendirse
a la gran certidumbre, oscuramente,
de que otro ser, fuera de mí, muy lejos,
me está viviendo.
Que cuando los espejos, los espías,
azogues, almas cortas, aseguran
que estoy aquí, yo, inmóvil,
con los ojos cerrados y los labios,
negándome al amor
de la luz, de la flor y de los nombres,
la verdad trasvisible es que camino
sin mis pasos, con otros,
allá lejos, y allí
estoy besando flores, luces, hablo.
Que hay otro ser por el que miro el mundo
porque me está queriendo con sus ojos.
Que hay otra voz con la que digo cosas
no sospechadas por mi gran silencio;
y es que también me quiere con su voz.
La vida —¡qué transporte ya!—, ignorancia
de lo que son mis actos, que ella hace,
en que ella vive, doble, suya y mía.
Y cuando ella me hable
de un cielo oscuro, de un paisaje blanco,
recordaré
estrellas que no vi, que ella miraba,
y nieve que nevaba allá en su cielo.
Con la extraña delicia de acordarse
de haber tocado lo que no toqué
sino con esas manos que no alcanzo
a coger con las mías, tan distantes.
Y todo enajenado podrá el cuerpo
descansar quieto, muerto ya. Morirse
en la alta confianza
de que este vivir mío no era sólo
mi vivir: era el nuestro. Y que me vive
otro ser por detrás de la no muerte.

    El otro gran poeta amoroso de la generación, Vicente Aleixandre, nos mostró el amor como una fuerza pasional, arrolladora, identificada con la destrucción y fusionada con la naturaleza en su obra La destrucción o el amor.. Todo ello con un lenguaje surrealista, plagado de metáforas irracionales que apelan a nuestros sentimientos y no a nuestra razón. Os dejo dos de sus poemas más conocidos:

   UNIDAD EN ELLA

Cuerpo feliz que fluye entre mis manos, 
rostro amado donde contemplo el mundo, 
donde graciosos pájaros se copian fugitivos, 
volando a la región donde nada se olvida.
Tu forma externa, diamante o rubí duro, 
brillo de un sol que entre mis manos deslumbra, 
cráter que me convoca con su música íntima, con esa 
indescifrable llamada de tus dientes.
Muero porque me arrojo, porque quiero morir, 
porque quiero vivir en el fuego, porque este aire de fuera 
no es mío, sino el caliente aliento 
que si me acerco quema y dora mis labios desde un fondo.
Deja, deja que mire, teñido del amor, 
enrojecido el rostro por tu purpúrea vida, 
deja que mire el hondo clamor de tus entrañas 
donde muero y renuncio a vivir para siempre.
Quiero amor o la muerte, quiero morir del todo, 
quiero ser tú, tu sangre, esa lava rugiente 
que regando encerrada bellos miembros extremos 
siente así los hermosos límites de la vida.
Este beso en tus labios como una lenta espina, 
como un mar que voló hecho un espejo, 
como el brillo de un ala, 
es todavía unas manos, un repasar de tu crujiente pelo, 
un crepitar de la luz vengadora, 
luz o espada mortal que sobre mi cuello amenaza, 
pero que nunca podrá destruir la unidad de este mundo.

                      SE QUERÍAN


Se querían. 
Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada, 

labios saliendo de la noche dura, 
labios partidos, sangre, ¿sangre dónde? 
Se querían en un lecho navío,mitad noche, mitad luz 

Se querían como las flores a las espinas hondas, 
a esa amorosa gema del amarillo nuevo, 
cuando los rostros giran melancólicamente, 
giralunas que brillan recibiendo aquel beso.
Se querían de noche, cuando los perros hondos 
laten bajo la tierra y los valles se estiran 
como lomos arcaicos que se sienten repasados: 
caricia, seda, mano, luna que llega y toca.
Se querían de amor entre la madrugada, 
entre las duras piedras cerradas de la noche, 
duras como los cuerpos helados por las horas, 
duras como los besos de diente a diente solo.
Se querían de día, playa que va creciendo, 
ondas que por los pies acarician los muslos, 
cuerpos que se levantan de la tierra y flotando... 
Se querían de día, sobre el mar, bajo el cielo.
Mediodía perfecto, se querían tan íntimos, 
mar altísimo y joven, intimidad extensa, 
soledad de lo vivo, horizontes remotos 
ligados como cuerpos en soledad cantando.
Amando. Se querían como la luna lúcida, 
como ese mar redondo que se aplica a ese rostro, 
dulce eclipse de agua, mejilla oscurecida, 
donde los peces rojos van y vienen sin música.
Día, noche, ponientes, madrugadas, espacios, 
ondas nuevas, antiguas, fugitivas, perpetuas, 
mar o tierra, navío, lecho, pluma, cristal, 
metal, música, labio, silencio, vegetal, 
mundo, quietud, su forma. Se querían, sabedlo.


     Pero el sentimiento amoroso se reviste de hondura humana con un hombre de condición humilde que tuvo que enfrentarse a pruebas muy duras en su vida: Miguel Hernández, poeta del pueblo que vivió en los difíciles años de la Guerra Civil, siendo encarcelado y teniendo que soportar desde allí la ausencia de su mujer y  de sus hijos. En su poesía está presente el tema del amor, de la muerte y de la guerra. Aunque tiene muchos poemas amorosos, a mi me sobrecoge especialmente la carta que escribió a su mujer Josefina Manresa, en la que le manifiesta su amor, en la que recuerda a su hijo muerto y en la que en la pobreza y sinrazón de  la cárcel, aún deja un hueco para la esperanza de un futuro juntos:

                                  
         
       Un clásico de poemario amoroso es la obra Veinte poemas de amor y una Canción Desesperada del chileno Pablo Neruda. La Canción Desesperada es un canto de dolor por el desengaño amoroso. Aquí tenéis el poema:

Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.

El río anuda al mar su lamento obstinado.

Abandonado como los muelles en el alba.

Es la hora de partir, oh abandonado!



Sobre mi corazón llueven frías corolas.

Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!


En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
De ti alzaron las alas los pájaros del canto.

Todo te lo tragaste, como la lejanía.
Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio!

Era la alegre hora del asalto y el beso.
La hora del estupor que ardía como un faro.

Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio!

En la infancia de niebla mi alma alada y herida.
Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.
Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio!

Hice retroceder la muralla de sombra,
anduve más allá del deseo y del acto.

Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí,
a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.

Como un vaso albergaste la infinita ternura,
y el infinito olvido te trizó como a un vaso.

Era la negra, negra soledad de las islas,
y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.

Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.
Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.

Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme
en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!

Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,
el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.

Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,
aún los racimos arden picoteados de pájaros.

Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.

Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo
en que nos anudamos y nos desesperamos.

Y la ternura, leve como el agua y la harina.
Y la palabra apenas comenzada en los labios.

Ese fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio!

Oh, sentina de escombros, en ti todo caía,
qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron!

De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste.
De pie como un marino en la proa de un barco.

Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.
Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.

Pálido buzo ciego, desventurado hondero,
descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

Es la hora de partir, la dura y fría hora
que la noche sujeta a todo horario.

El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.
Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.

Abandonado como los muelles en el alba.
Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.

Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.

Es la hora de partir. Oh abandonado!


     Otro poeta que ha cantado el amor ha sido el uruguayo Mario Benedetti. De él os dejo el poema "Te quiero", un poema delicioso:
     


Tus manos son mi caricia
mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia.
Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.


Tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro
tu boca que es tuya y mía,
tu boca no se equivoca
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía.
Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.


Y por tu rostro sincero
y tu paso vagabundo
                                                                     y tu llanto por el mundo
                                                                     porque sos pueblo te quiero
                                                                     y porque amor no es aureola
ni cándida moraleja
y porque somos pareja
que sabe que no está sola
te quiero en mi paraíso,
es decir, que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.


    Por último, un poema de Luis Alberto de Cuenca que realiza una versión personal del famoso poema de Neruda "Me gustas cuando callas porque estás como ausente". En este poema nos ofrece la cotidianeidad feliz con su pareja, a la que quiere con sus defectos y sus virtudes y con la que se siente feliz de iniciar un nuevo día: 

              
Me gusta cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes, 
cuando te vas de compras con tu madre
y llego al cine tarde por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas, 
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
"Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno".

  

Como veis el amor es un sentimiento universal y los poetas lo han cantado en sus versos. En esta entrada sólo os he dejado alguno de los muchísimos poemas que se han escrito en nuestra literatura. ¿Os habéis quedado con ganas de más? Pues mi regalo para este día es un libro que recoge poemas de amor y se titula De todo corazón, 111 poemas de amor. una selección con poemas de todas las épocas y dirigido especialmente a un público juvenil . Si os gustan los poemas de amor, os encantará. Feliz día de los enamorados.





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